22 de febrero de 2012

Divagaciones

¡Uf! Cuánto tiempo hace que no le doy cuerda a este lugar...Por suerte o por desgracia, todo lo que he ido escribiendo a lo largo de estos años, sigue aquí. Releyéndolo y curioseando veo que es variopinto cuanto menos. Han vuelto a suceder muchas cosas desde la última vez que accedí y pensé (en voz alta-escrita). La primera: España vive un nuevo gobierno. ¡Qué alegría! ¡Qué alboroto! Seguimos igual o peor. Hay una tasa de paro que no para de batir records, yo me asomo al final de mis estudios con ganas casi de no aprobar para poder seguir protegido por el hecho de ser estudiante...Aunque para lo que eso nos sirve, no sé yo qué pensar.
La última vez que escribí, puse que el esfuerzo colectivo estaba en deshuso, y que parecía que sólo el individual hace que vayamos avanzando. Sigo pensando lo mismo, pero también tengo la esperanza de que en algún momento de nuestra corta (90-100 años) vida, seamos capaces de dar un cambio de vuelta, un cambio de rumbo. Siempre he creído y creeré en la buena voluntad de las personas, por lo que la esperanza es algo que no voy a perder así como así. También sé, que está la cosa muy mal. Cuando hay una crisis (provocada por unas cuantas personas que se están enriqueciendo a causa de las miserias de millones de otras personas) a este nivel tan grande y tan profundo, las consecuencias suelen ser graves. El tiempo lo dira, y yo espero verlo para poder contarlo.
No quiero seguir hablando de cosas abstractas, que no tienen sentido para alguien que no esté ahora mismo en mi cabeza, pero como este espacio es mío, pues escribo lo que pienso, pero sólo añadiré una cosa; tenemos que ser una buena orquesta, una orquesta generosa, que persiga el sueño común de realizar bien una obra musical, llámese arreglar esta situación. Debemos remar todos en una dirección generosa para todos.
La pregunta es: ¿necesitamos un director que nos guíe? y si es afirmativa la respuesta: ¿quién?
Hasta la próxima, pronto o tarde, siempre vuelvo.