skip to main |
skip to sidebar
Quizás que hacía tiempo que no escribía, quizás que me siento bien (aunque lo digo en voz bajita), quizás por esas razones, hoy quiero escribir, quiero mostrar una parte de lo poco que soy. Son muchas las personas que me lo dicen , las personas que hablan conmigo, pero, hoy sé, que si persigues algo, si trabajas, luchas, te esfuerzas por conseguir un objetivo, ese se cumple. En el camino no puedes dejar a nadie tirado. No debes pisotearle tampoco, por eso a veces se hará más largo, y otras veces más corto. Al final del camino nunca llegas, ya que siempre estás en continuo aprendizaje, pero encuentras satisfacción. Ser feliz, objetivo de muchísimas personas... ¿Se puede? Por supuesto...
Después de un tiempo en el que he tenido un silencio, digamos que necesito volver a poner en contacto conmigo mismo, con alguien, con nadie, algunos sentimientos. Resulta curioso, que muchas veces cuando no esperas nada, algo siempre te sorprende. A mí me ha sorprendido la luna, grande, enorme, íntima, redonda, con luz, iluminando y marcando el camino (hacia ninguna parte, o sí), marcando el camino... Miras a alguien a los ojos, sientes que ya te es conocido... Te sientes parte de algo, de una sonrisa... Es entonces cuando, después de un tiempo no de dureza, pero sí de desasosiego, puedes sonreír. Como siempre, cuando abres la puerta de los sentimientos, cuando quieres hablar, todo sale desordenado. Mejor, solo yo lo entiendo...¿o no? La luna es bonita, y, a veces, sale antes de tiempo...